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Aprender a delegar: 6 secretos para afianzar un equipo de trabajo eficiente

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para revisar tu proceso actual de delegación

Cultivar la confianza, ser transparente y fijar objetivos claros son algunas de las estrategias para lograr encomendar trabajos y procesos a nuestros colaboradores. Seis consejos para aumentar la productividad y hacer crecer la empresa en equipo.

De todos los desafíos con los que se encuentra quien emprende un negocio, tal vez el más crítico sea el de delegar. Saber hacerlo puede definir el tamaño, la proyección y el éxito mismo de una compañía de pequeño tamaño. Delegar es difícil por muchos motivos, pero especialmente por factores emocionales. Los dueños suelen no poder esconder su pasión, amor y compromiso por lo que hacen y, con ese rol asumido, creen que delegando tareas pierden poder y el control de su negocio. Sin embargo, aprender a delegar genera el efecto contrario: permite a quien comanda un equipo pensar en términos estratégicos y no verse desbordado al asumir todas las tareas.

A delegar, por fortuna, se aprende con el tiempo. Hacerlo permite forjar equipos de trabajo mucho más eficientes, ya que cada integrante asume sus responsabilidades. Al delegar, se empodera a los trabajadores sin que el dueño o jefe pierda valor, lo que permite hacer crecer a todos y al negocio en su conjunto. Para afianzarte en el tema, revelamos 6 secretos sobre el difícil arte de delegar:

 

1) Cultivar la confianza

Delegar se basa en un principio y una herramienta. El primero es la confianza; la segunda, la transparencia. Muchos dueños acumulan tareas, a veces intrascendentes, para evitar tener que explicar y controlar a su equipo de trabajo. Otros, piensan que sólo ellos pueden hacerlo de la mejor forma. La base de todos estos problemas es la confianza o la falta de ella. Confiar es tener la esperanza de que la otra persona haga lo que se espera de ella. No se trata de una confianza a ciegas, ya que, que el otro se comporte como uno espera también depende de uno mismo. Por eso, la comunicación, la transparencia y la claridad son esenciales. La confianza se cultiva, se construye y gana a través de hechos. Y estos hay que generarlos de menor a mayor.

2) Comunicaciones transparentes

No hay posibilidad de delegar en un entorno en el que no hay comunicación. La claridad y la transparencia se basan en canales de diálogo que sean sólidos. Es improbable que la persona a la que se delegará una tarea lo cumpla eficazmente si ésta no fue explicada claramente. Para delegar hay que saber comunicar y, eso, también puede trabajarse.

3) Tareas no son responsabilidades

Delegar una determinada acción o tarea no siempre significa delegar una responsabilidad. No es lo mismo estar a cargo de la tarea de responder consultas de clientes que ser el responsable de que los clientes no tengan dudas sobre nuestro producto. La tarea es una acción rutinaria, mientras que la responsabilidad es ejercer un rol activo permanente, que empodera y da sentido al trabajo.

4) Los objetivos

Para delegar es clave clarificar objetivos. Estos deben ser medibles y realizables. Los objetivos permiten a los colaboradores idealizar cuándo empieza y termina un trabajo, lo que es clave para cualquier negocio por dos razones. En principio, quien delega se garantiza un estándar mínimo de cumplimiento. En segundo lugar, haber cumplido el objetivo asignado libera y da satisfacción a quien ejerce la tarea. Es por eso, que la teoría del Management recomienda establecer objetivos escalables con premios.

5) El propósito

Hasta no hace muchos años, los jefes o dueños ordenaban acciones a sus colaboradores sin una explicación clara sobre por qué debían hacerlo. Hoy, la recomendación es explicar específicamente por qué es importante que una determinada tarea se realice. Resignifica el trabajo saber por qué algo que puede parecer trivial y rutinario tiene réditos para la organización.

6) El seguimiento

Delegar no implica olvidar una tarea, sino derivar su ejecución y supervisar su cumplimiento. Es recomendable dialogar con la persona que está haciendo la tarea acerca de la mejor forma de tener ese seguimiento, para que el momento sea previsible y pueda prepararse. Además, el seguimiento permite a quien delega la tarea estar en contacto con problemáticas que antes pudieron no verse o incluso sugerencias de acción por parte de quien la ejecuta.

 

Delegar es una obligación relevante y esencial en cualquier negocio. Quien lo haga debe ponerse al servicio de los demás para atender consultas, explicar los propósitos o acompañar los procesos de aprendizaje. Es complejo y difícil hacerlo, pero los resultados habrán valido el esfuerzo al final del camino.


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